“Nunca encontré mejor definición del magisterio; dedicar la propia vida apensar y sentir, y a hacer pensar y sentir; ambas cosas juntas”. Esteve (1998, p. 46).
     
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Estimados colegas del Centro de Estudios para Extranjeros (CEDEE), del Tec de Monterrey:

La experiencia de cuatro años como maestra de español en aulas interculturales y la vivencia académica como alumna de la Maestría de Educación me han llevado con frecuencia a reflexionar y preguntarme: ¿Por qué, si un docente que tiene el conocimiento suficiente sobre su materia y además aplica con dominio las técnicas didácticas necesarias para organizar su clase, siente que el proceso de enseñanza-aprendizaje y su identidad profesional como educador no se ve favorecido como él o ella quisiera? ¿Qué debe hacer para que la identidad que tiene de sí mismo coincida con la que el alumno percibe? ¿Cómo podría establecerse una relación cordial con el alumno basada en la confianza y la comunicación abierta?

En el camino para tratar de responder a esta pregunta, descubrí tres aspectos importantes. El primero es que no era la única persona que se hacía estas preguntas pues ustedes también se las planteaban a sí mismos y a otros maestros, en pláticas informales y encuestas más formales. El segundo hallazgo tuvo que ver con la pregunta en sí, pues descubrí que debería plantearla de otra manera. La cuestión que entonces debí hacermepara mejorar el quehacer docente es la siguiente: ¿Qué puedo hacer para beneficiar el aprendizaje del alumno? Pues, como nos dice Esteve (1998), un profesor español con 25 años de experiencia: “El problema de perfilar una identidad profesional estable, requiere de un auténtico proceso de reconversión, en el que el elemento central consiste en comprender que la esencia del trabajo del profesor es estar al servicio del aprendizaje de los alumnos”. Esteve (1998, p. 49)

Al hacer este planteamiento se entiende entonces que el efecto colateral es un beneficio para el maestro, pero el proceso de enseñanza aprendizaje sigue centrado en el alumno. Y no hablo de un beneficio que satisface el ego, sino del beneficio del que habla Esteve (1998) y que otorga la libertad de decir lo que se piensa, de ensayar nuevas técnicas, de cambiar formas y modificar contenidos. “Y con la libertad llegó la alegría: la alegría de sentirme útil a los demás, la alegría de una alta valoración de mi trabajo, la alegría por haber escapado a la rutina convirtiendo cada clase en una aventura y en un reto intelectual”.Esteve (1998, p. 46).

En mi búsqueda, también hice un tercer hallazgo. Descubrí que para tener una relación cordial con los alumnos es importante considerar una dimensión del aprendizaje que es la base que sustenta a los demás procesos. Los autores revisados coinciden en que las variables afectivas que conforman las actitudes y que se generan por motivos de organización de la clase,de cultura o del clima de aceptación en el aula influyen en el nivel de aprendizaje. Todos estos elementos son los que-de acuerdo a mi propuesta- conforman el ambiente de trabajo y es el maestro quien debe asumir la responsabilidad de generarlos de manera positiva pues como dice Esteve (1998, p. 46): “Nunca encontré mejor definición del magisterio; dedicar la propia vida apensar y sentir, y a hacer pensar y sentir; ambas cosas juntas”. Esteve (1998, p. 46).

Esto sugiere que el docente es quien debe iniciar con una auto-reflexión para tomar conciencia de la tesis que sustenta este proyecto pero también preguntarse lo siguiente:

“Si ahora sé o confirmo que mis alumnos pueden aprender más y mejor en un ambiente positivo, entonces: ¿Cómo voy a generar este ambiente en mi clase?; ¿Qué voy a hacer para que se sientan motivados, para que no se sientan inhibidos, para que aprendan a expresar su frustración en caso de vivir un shock cultural, para que se sientan aceptados por mí y por los demás, para que bajen sus niveles de ansiedad y no perciban incongruencia en mi clase?; ¿Cómo los voy a invitar a que ellos también reflexionen sobre sus actitudes hacia el maestro, sus compañeros y el material de estudio, sobre todo si sus actitudes no les ayudan a aprender más y mejor?;¿Qué necesito hacer para promover estas actitudes en mí y también en mis alumos?; ¿Qué necesito hacer para que se sientan bien respecto a su aprendizaje?”.

El primer paso es entonces lograr una sensibilización en el tema mediante la auto-reflexión sobre la propia labor docente y los factores que afectan la dimensión afectiva, para así tomar consciencia de las variables que conforman el ambiente afectivo positivo y benefician la identidad profesional (Ver Mapa Conceptual); el segundo es planear acciones concretas; y el tercero, llevarlas a cabo de acuerdo a un plan bien establecido que permita su evaluación.

Este taller virtual busca funcionar como una herramienta de conscientización y es la base para la elaboración de estrategias y acciones concretas y personales para las aulas interculturales. Recuerden que como lo indica Pozo (1999, pg. 300, 307) una estrategia es un uso planificado de un orden de procedimientos dirigido a alcanzar una meta ya establecida. Las estrategias permiten planificar, regular y evaluar el aprendizaje. Y por esto implican una participación activa y constante. Espero que este curso les sea de utilidad y se dé beneficio educativo de grandes alcances para ustedes y sus alumnos.

Reciba un afectuoso saludo y mis mejores deseos de aprendizaje

Atte.

Nora Elisa

 

 

Monterrey, N.L.

16 de mayo de 2002

 
   
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